
Mientras la naturaleza se traga la Pani ¿qué nos muestra el MARCO?
"El realismo extremo ha producido una cantidad bastante relevante de imágenes dotadas de un fortísimo impacto emocional que interaccionan con las de la moda, el cine, la televisión, Internet, el grafismo, la publicidad y el diseño, dando lugar a un imaginario social caracterizado por la provocación. La búsqueda de la novedad y del efecto, perseguidos por sí mismos, implica también un desgaste y una obsolescencia rápida de las imágenes que, continuamente, deben ser sustituidas por otras con mayor fuerza de impacto o características capaces de llamar la atención. El arte, tiende así, a disolverse en la moda, la cual ofusca y apaga la fuerza de lo real, diluye su radicalidad, normaliza y homogeiniza cada cosa en un espectáculo generalizado. El ámbito de lo real se toma de lo imaginario, a lo que Lacan atribuye un poder seductor y anulador: lo imaginario es el reino de la ilusión, del espejismo, del narcisismo. Carece tanto del carácter estructurado y mediado de lo simbólico como de la traumaticidad árida e inaccesible de lo real. Para calificar lo imaginario, Lacan introduce la palabra captation, que indica, precisamente, una doble acción de fascinación y aprisionamiento. Ahora bien, el arte es, sin duda, afín a la moda porque comparte con ésta, además de la excitación de la novedad y del desafío, la ebriedad que proviene de sentirse en contacto directo con el espíritu del tiempo; sin embargo el arte no es nunca actual en el sentido que lo es la moda, es decir, sociológicamente dominante. Ya el hecho de que el arte anticipe los tiempos venideros lo hace esencialmente «inactual»; aparte de lo que aumenta esta «inactualidad» está la aspiración a sustraerse al desgaste del tiempo y a suscitat siempre sorpresa y asombro. De ahí que a partir del momento en que el realismo extremo se convierte en moda, pierde su relación con lo real y queda atrapado en las redes de lo imaginario. Con respecto al arte, la moda siempre lleva retraso, vive de imitaciones y de sobras."
En L'arte e la sua ombra, Mario Perniola; Enaudi Editore, Torino 2000. Traducción de Mónica Poole: El arte y su sombra, Ediciones Cátedra, Madrid 2002, páginas 26 y 27.